¿De qué va esto?

Esto es un blog pro-Israeli.

Lo creamos hace ya casi cinco años, en los albores de la operación Litani, tras el secuestro de Ehud y Eldad. Cuando Gilad llevaba más de un mes en manos de Hamas.

Han pasado casi cinco años. Gilad sigue en manos de Hamas, Ehud y Eldad volvieron a Israel. Muertos. Muchas cosas han pasado, pero poco ha cambiado. Una tregua, Sderot bajo el fuego de los qassam, atentados, una operación contra Hamas, la reconciliación entre Fatah y Hamas, informes sesgados, la ONU, secuestros en Gaza, flotillas pseudo-pacifistas…

Lo que nos hizo abrir este blog en ese momento, fue notar que no recibíamos información sobre lo que pasaba en Israel. Empezamos a traducir noticias, a escribir crónicas basándonos en la información que recogíamos de fuentes de todo el mundo.

Después la calma, después otras luchas en otros lugares. Nos volvimos más críticos, más pesimistas.

Pero seguimos aquí, y pensamos, que pese a quien pese, Israel seguirá existiendo. Y seguiremos peleando, para que eso sea así.

martes, 23 de octubre de 2007

ENTREVISTA A JAIME VANDOR

"Las películas sobre el Holocausto son suaves, lo que pasó fue mucho peor"


"En Budapest, vivíamos 51 personas en una habitación. Vi a mucha gente morir de hambre y a algunos, como mi primo de 16 años, ejecutados en plena calle".


Jaime Vándor llegó a España hace 60 años, cuando tenía 14. Pero para entonces su vida ya estaba marcada por la tragedia de haber sobrevivido a la masacre de todo un pueblo, incluidos "más de cien" familiares suyos en Austria, Hungría y Polonia. Ahora, ya jubilado como profesor de la universidad de Barcelona, se dedica a relatar su historia, "porque vale más el testimonio de alguien que sufrió aquello que cualquier libro o película". Ayer lo hizo en Santiago, en una conferencia organizada por la Asociación Galega de Amizade con Israel (AGAI)


.-Su infancia ha estado marcada por las mudanzas forzosas, siempre huyendo de los nazis.

-En efecto, nací en Viena en 1933. Pero cinco años después el tercer Reich se anexionó Austria, así que huimos a Hungría, pues mi padre era húngaro y logramos el visado. Una vez en Budapest, él se fue a Barcelona; quería llevarnos allí cuanto antes porque él ya había sufrido la I Guerra Mundial -fue prisionero de los rusos en Siberia durante tres años- y confiaba en que España no entrase en la II Guerra Mundial. Pero no fue hasta 1946 cuando mi madre, mi hermano y yo logramos huir de Hungría.

-¿Cómo fueron aquellos años en Budapest?

-Aunque por entonces en otros países los alemanes ya reclutaban a miles de judíos para enviarlos al frente -sólo sobrevivieron 7.000 de los 50.000 soldados hebreos-en Hungría estuvimos relativamente a salvo hasta marzo del 44, cuando los nazis ocuparon el país. Desde entonces hasta enero del 45, cuando el Ejército soviético entró en Budapest, fue cuando sufrimos la verdadera persecución nazi. En ese periodo, que en la historia húngara se conoce como ´los diez meses trágicos´, fueron deportados a Auschwitz 600.000 judíos en las provincias húngaras; la mayoría murieron. Y en Budapest fallecieron casi la mitad de los 200.000 judíos que por entonces vivíamos allí. Recuerdo que el primer día de bombardeos se suspendieron las clases, y que desde ese mismo día todos los judíos estábamos obligados a llevar la estrella amarilla en el pecho.

-¿Cómo se las arreglaban para sobrevivir?

-Vivíamos 51 personas en una habitación, con un sólo cuarto de baño, lo que generaba muchos problemas de salubridad, como piojos, etc. Además, hacía frío porque todas las ventanas habían sido destruidas en los bombaRdeos y en el fuego cruzado de los cañones. Cuando veíamos los aviones, nos refugiábamos en las habitaciones interiores, porque no había sitio para todos en el refugio del sótano. Para buscar comida, a veces mi madre se quitaba la estrella amarilla e iba a nuestro antiguo barrio, arriesgándose a ser fusilada si la descubrían. Recuerdo, sobre todo, el miedo. Con todo, hay que decir que mi familia y yo éramos privilegiados, porque vivíamos en una de las ocho casas que gestionaba la embajada española en Budapest, que tenían una protección especial, como por ejemplo que los que vivíamos allí no podíamos ser deportados. Aquello fue una iniciativa del diplomático español Ángel Sanz Briz y el italiano Giorgio Perlasca. Gracias a ellos más de 5.000 judíos de Budapest logramos huir de los nazis. De hecho, fue Perlasca quien nos consiguió a mí y a mi familia, en 1946, los papeles para salir de Hungría.

-Más que los libros de historia, la principal referencia que tenemos en España del Holocausto son películas como La lista de Schlinder o El pianista. ¿Son fieles a lo que sucedió?

-El cine nunca puede reflejar el sufrimiento real, porque no sería soportable para la gente. ¿Se imagina una cámara de gas filmada en realidad? No hay nadie que pueda soportar eso en la sala de un cine. Las películas sobre el Holocausto siempre están suavizadas, edulcoradas respecto de lo que realmente pasó, que fue mucho peor. Yo he visto tantas cosas horribles... vi a mucha gente morir de hambre, ejecuciones, vi cómo violaban a mujeres... a un primo mío de 16 años le pegaron un tiro en la calle. -

¿El antijudaísmo responde a la herencia del nazismo o se debe más bien a la actitud de Israel en Oriente Próximo?

-El odio a los judíos es una hidra de mil cabezas que comenzó hace 2.500 años, por ser la única religión monoteísta de la época que, además, no reconocía a los dioses de otros credos. Hoy en día el antijudaísmo se confunde o más bien se disfraza de antiisraelismo, cuando ser israelí no es más que una nacionalidad. El conflicto con los palestinos es territorial, no tiene nada que ver con la religión ni con el Holocausto. Además, hay otro Israel más allá del del frente, y queremos darlo a conocer.

Pilar Mera. Santiago

Publicado en La Opinión de A Coruña.

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